22 de diciembre, se acerca el día de Navidad. Ese día en que todas o casi todas las familias se reunen para cenar juntas, para compartir nuevos recuerdos y para recordar viejos momentos.
Era de noche, y yo, Juan, un niño de 15 años, estaba tranquilo en cama. Presto atención y me doy cuenta de que cada vez escucho ese ruido que antes de ayer empezara a sentir cada vez más cerca. Estaba asustado, cada vez lo notaba tan cerca que me daba la sensación de tenerlo dentro de mi cuerpo.
Me levanté y me dirigí rápidamente al cuarto de mis padres, resulta que no estaban y me asusté todavía más. Lo segundo que hice después de esa visita sin sentido fue ir al salón a ver si estaban todos reunidos y no me habían dicho nada. Seguía sin encontrar a nadie. Salgo por la puerta principal de casa y en la calle, que estaba toda mojada, estaba paseando gente. No lo entiendo hacía mucho frío pero bueno a mi no me importa, yo seguí con mi misterio.
No se me ocurría nada más pero refresqué la mente y decidí ir a casa de mis otros familiares, de primero a la de mis tíos, nadie, a la de mis padrinos, nadie y finalmente a la de mis abuelos donde estaban todos reunidos discutiendo de que cenar en Nochebuena mientras comían jamón y bebían un poco de vino. Me senté en el regazo de mi madre y yo también daba opiniones pero nadie me respondía, no se si era que me estaban ignorando o que mi tono de voz no era demasiado alto para que me escucharan entre tanto jaleo.
Llega el 24 de diciembre y como todos los años mi familia empieza a timbrar en mi casa para cenar. Fui al comedor como todos y cuando conté los platos faltaba uno, era el mío porque ya estaban todos sentados. Me fui a la habitación, me sentía solo, no entiendo el motivo porque me hacían esto.
Me meto en cama y pienso en el pasado, me vino a la memoria eses meses en los que estaba en una casa muy grande con una bata azul, sin pelo y casi sin poder moverme. No recordaba más que el día en el que estaba en esa cama incómoda sin poder moverme, rodeado de cables y con mi familia al lado llorando.
¿Qué había pasado?
Estaba muerto.