lunes, 18 de noviembre de 2019

Carta a un docente



Queridos profesores:
En mí día a día pienso en todas mis dificultades y todo lo que me ocurre. Desde pequeña, levantarse a las ocho y media de la mañana para ir al colegio y aprender a colorear, a recortar… pero a vuestra manera, no como yo quería.
Los años pasan y me faltan unos cuantos para los dieciocho pero mis ideas y pensamientos van siendo diferentes. Le doy vueltas a la cabeza y me doy cuenta de que en clase nos dedicamos a atender y aprender. Los profesores nos dicen que la Tierra es redonda y mi cerebro piensa que porque no es cuadrada, que uno más uno es dos y no ocho, que el cielo es azul y no amarillo…
Vosotros nos ayudáis a tener mejor pensamiento para en un futuro saber la carrera universitaria que realizar, a leer, a escribir y sobre todo a ser mejores personas. Los alumnos también tienen que poner un trozo de su parte para poder sacar el curso con todo aprobado.
Yo en mi opinión, pienso que unos alumnos se esfuerzan más que otros, tanto en la forma de trabajar como en la forma de estudiar.
Trabajar me gusta, pero a mi manera, con muchos colores, no con uno. Con alguien que me ayude cuando no entiendo pero sin que me moleste.
En el instituto se puede ver diferentes tipos de estudiantes, los que trabajan y los que pasan de todo. Yo por suerte soy una de esas a la que no le gusta mucho estudiar pero por sacar el curso adelante hace lo que sea. No soy de las típicas personas que lee lo que entra en el examen y ya se lo sabe. Yo para poder tener una nota buena y decente tengo que dedicarle mucho tiempo al estudio.
Cada día me voy dando cuenta de que los cursos son más difíciles que los pasados y así consecutivamente. El curso más difícil de la E.S.O. es tercero justo el que estoy haciendo yo. De momento llevamos pocos días de clase pero cada 24 horas que pasan me doy cuenta de que son más difíciles que las anteriores.
Los profesores, debéis ayudarnos a comprender la materia dada en clase y que para estudiar tenemos que saber razonar la respuesta y no ponerla sin sentido, poner lo primero que se nos viene a la cabeza.
Las clases: lugares en los que nos pasamos seis horas diaria, sentados en una silla verde no muy cómoda y atendiendo a lo que dicen los profesores en cada materia. Las materias pueden ser muy difíciles o muy fáciles pero si en clase no prestas atención, no vas a sacar ni las unas ni las otras.
Los profesores: personas que enseñan y ayudan a los alumnos todos los días a preparar su futuro.
Los alumnos: personas que están en clase atendiendo a lo que dicen los profesores para que les vaya bien en la vida.
Normalmente lo que suelo realizar al acabar las clases es llegar a casa, comer y ponerme a hacer mis deberes y a estudiar la materia dada. Me cuesta lo suyo pero normalmente consigo mis retos.
En esta carta que nos mandó hacer el profesor de castellano estoy expresando lo que creo yo del instituto, de lo que deberían hacer tanto los profesores como los alumnos, las dificultades que tengo para estudiar…
Creo que para finalizar este texto voy a escribir qué cosas necesitaré para estudiar mi carrera la cual ya tengo decidida; magisterio. Me encantan los niños pequeños, criaturas que aprenden viendo lo que hacen los mayores y los mayores debemos realizarlas bien para darles un buen ejemplo.
Pues ahora sí, para acabar quiero agradeceros a vosotros, profesores el apoyo constante que nos transmitís a los alumnos día tras día.
GRACIAS.