Queridos
profesores:
En
mí día a día pienso en todas mis dificultades y todo lo que me
ocurre. Desde pequeña, levantarse a las ocho y media de la mañana
para ir al colegio y aprender a colorear, a recortar… pero a
vuestra manera, no como yo quería.
Los
años pasan y me faltan unos cuantos para los dieciocho pero mis ideas y
pensamientos van siendo diferentes. Le doy vueltas a la cabeza y me
doy cuenta de que en clase nos dedicamos a atender y aprender. Los
profesores nos dicen que la Tierra es redonda y mi cerebro piensa que
porque no es cuadrada, que uno más uno es dos y no ocho, que el
cielo es azul y no amarillo…
Vosotros
nos ayudáis a tener mejor pensamiento para en un futuro saber la
carrera universitaria que realizar, a leer, a escribir y sobre todo a
ser mejores personas. Los alumnos también tienen que poner un
trozo de su parte para poder sacar el curso con todo aprobado.
Yo
en mi opinión, pienso que unos alumnos se esfuerzan más que otros,
tanto en la forma de trabajar como en la forma de estudiar.
Trabajar
me gusta, pero a mi manera, con muchos colores, no con uno. Con
alguien que me ayude cuando no entiendo pero sin que me moleste.
En
el instituto se puede ver diferentes tipos de estudiantes, los que
trabajan y los que pasan de todo. Yo por suerte soy una de esas a la
que no le gusta mucho estudiar pero por sacar el curso adelante hace
lo que sea. No soy de las típicas personas que lee lo que entra en
el examen y ya se lo sabe. Yo para poder tener una nota buena y
decente tengo que dedicarle mucho tiempo al estudio.
Cada
día me voy dando cuenta de que los cursos son más difíciles que
los pasados y así consecutivamente. El curso más difícil de la
E.S.O. es tercero justo el que estoy haciendo yo. De momento llevamos
pocos días de clase pero cada 24 horas que pasan me doy cuenta de
que son más difíciles que las anteriores.
Los
profesores, debéis ayudarnos a comprender la materia dada en clase y
que para estudiar tenemos que saber razonar la respuesta y no ponerla
sin sentido, poner lo primero que se nos viene a la cabeza.
Las
clases: lugares en los que nos pasamos seis horas diaria, sentados en
una silla verde no muy cómoda y atendiendo a lo que dicen los
profesores en cada materia. Las materias pueden ser muy difíciles o
muy fáciles pero si en clase no prestas atención, no vas a sacar ni
las unas ni las otras.
Los
profesores: personas que enseñan y ayudan a los alumnos todos los
días a preparar su futuro.
Los
alumnos: personas que están en clase atendiendo a lo que dicen los
profesores para que les vaya bien en la vida.
Normalmente
lo que suelo realizar al acabar las clases es llegar a casa, comer y
ponerme a hacer mis deberes y a estudiar la materia dada. Me cuesta
lo suyo pero normalmente consigo mis retos.
En
esta carta que nos mandó hacer el profesor de castellano estoy
expresando lo que creo yo del instituto, de lo que deberían hacer
tanto los profesores como los alumnos, las dificultades que tengo
para estudiar…
Creo
que para finalizar este texto voy a escribir qué cosas necesitaré
para estudiar mi carrera la cual ya tengo decidida; magisterio. Me
encantan los niños pequeños, criaturas que aprenden viendo lo que
hacen los mayores y los mayores debemos realizarlas bien para darles
un buen ejemplo.
Pues
ahora sí, para acabar quiero agradeceros a vosotros, profesores el
apoyo constante que nos transmitís a los alumnos día tras día.
GRACIAS.